Cinco Lobas.

Antes de partir el califa lo exhortó a pasar una noche con una de sus esclavas. Acompañado por un chambelán, se dejó arrastrar por uno de los pasillos de la sala de visitas del alcázar. Entró en una habitación donde varias jóvenes bellezas de distintas etnias, reposaban sentadas sobre cojines bordados en oro. Galindo escogió a la más endeble, tímida y recatada de las chicas; era terriblemente hermosa y llevaba parte del dorso cubierto por un tatuaje de gena.

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